Quiénes somos · Instituto
Un solo Instituto, una misión compartida
Las Hermanas de los Pobres, Siervas del Sagrado Corazón, formamos una comunidad de mujeres consagradas nacida en Zamora, Michoacán, en 1884. Unidas por una misma vocación, vivimos y hacemos presente el amor compasivo de Dios mediante una caridad que se convierte en servicio, especialmente junto a los pobres y a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
Junto con laicas y laicos de la Familia Cazariana, compartimos este carisma y colaboramos en una misma misión al servicio de la vida.
¿Qué es el Instituto?
Una comunidad de mujeres consagradas al servicio de la vida
El Instituto reúne a mujeres que han consagrado su vida a Dios para vivir en fraternidad y servir a quienes más lo necesitan. Su vida y misión se inspiran en el Sagrado Corazón de Jesús y se expresan en una presencia cercana, sencilla y compasiva, donde la caridad se hace servicio.
A lo largo de su historia se han entrelazado el carisma y la espiritualidad, los distintos contextos, la vocación de las Hermanas de los Pobres y la participación de laicas y laicos que comparten la misión.
Nuestra identidad
Un nombre que guarda una vocación
El nombre del Instituto expresa quiénes somos, de dónde nace nuestra misión y cómo queremos relacionarnos y servir.
Hermanas
Compartimos una misma vocación, una vida fraterna y una misión recibida de Dios. La comunidad es el lugar donde aprendemos a amar, discernir, cuidarnos y servir juntas.
De los Pobres
El pueblo reconoció en las primeras hermanas una presencia cercana, sencilla y misericordiosa, y les dio un nombre que se convirtió para el Instituto en identidad, pertenencia y compromiso.
Siervas del Sagrado Corazón
Nuestra vida encuentra su fuente en el Corazón de Jesús, signo del amor compasivo de Dios que se acerca, acoge, acompaña, consuela y transforma.
Profundiza en la espiritualidad cazariana →Una historia que se expande
De doce mujeres a un Instituto presente en el mundo
El 4 de octubre de 1884, doce jóvenes procedentes de Sahuayo comenzaron en Zamora una historia de fe, fraternidad y servicio.
Aquella pequeña comunidad fue creciendo entre dificultades, búsquedas y nuevas necesidades. En 1907, todavía en vida de José María Cázares y Martínez, la Iglesia alabó y recomendó al Instituto mediante el Decretum Laudis. En 1931, el papa Pío XI aprobó y confirmó al Instituto como Congregación de derecho pontificio.
Con el paso de los años, la misión cruzó fronteras y se abrió a nuevos pueblos y culturas. Su crecimiento también exigió renovar la vida, las estructuras y las formas de servicio para permanecer fiel al mismo carisma.
Raíces y reconocimiento eclesial
Fundación
En Zamora, doce jóvenes procedentes de Sahuayo iniciaron una vida común consagrada a Dios y al servicio de los pobres.
Decretum Laudis
La Santa Sede alabó y recomendó al Instituto. José María Cázares alcanzó a contemplar el reconocimiento eclesial de la obra que había fundado.
Aprobación pontificia
El papa Pío XI aprobó y confirmó al Instituto como Congregación de derecho pontificio.
La misión cruza fronteras
Roma
Comenzó la comunidad vinculada al Seminario Mexicano, primera presencia del Instituto fuera de México.
Perú
La misión se abrió a un nuevo pueblo y comenzó una etapa de presencia intercultural en América Latina.
Chad
El Instituto inició su presencia misionera en África.
Una historia que continúa
La misma vocación permanece viva en diferentes pueblos, generaciones y culturas.
Crecer también fue renovarse
Una historia que se transforma para seguir sirviendo
La expansión del Instituto estuvo acompañada por un proceso continuo de renovación. Cada nueva realidad exigió escuchar a la Iglesia y al mundo, revisar la vida congregacional y discernir cómo expresar el mismo carisma en circunstancias diferentes.
1956–1968
Escuchar y prepararse
La renovación de la Iglesia impulsó la revisión de la formación, la vida comunitaria, la pedagogía y las estructuras del Instituto.
1968–2000
Reorganizar y expandir
Se renovaron las Constituciones, se fortaleció la organización provincial y se abrieron nuevas presencias misioneras.
2000–2028
Discernir y renovar
El Instituto ha profundizado la misión compartida, la Familia Cazariana y los itinerarios congregacionales de memoria, conversión y renovación.
Organización y servicio
Una estructura al servicio de la comunión y la misión
La organización del Instituto busca favorecer la escucha, el discernimiento y la comunión. Cada instancia acompaña la vida, orienta las decisiones y ayuda a que el carisma se convierta en respuestas concretas al servicio de las personas.
Capítulo General
Discierne y orienta el camino común
El Capítulo General es un espacio de discernimiento, evaluación y proyección de la vida y misión del Instituto. En él se reconocen los llamados de Dios para cada momento histórico y se establecen las principales orientaciones congregacionales.
El más reciente fue el XXII Capítulo General (2022).
Periodicidad oficial, composición y líneas prioritarias aprobadas: por confirmar con Secretaría General.
Gobierno General
Superiora General y Consejo General
Gobierno General
Superiora General y Consejo General
La Superiora General y su Consejo animan la unidad del Instituto, acompañan a las Provincias y comunidades, y favorecen el discernimiento necesario para que la misión permanezca fiel al carisma y abierta a las necesidades del presente.
Conoce al Gobierno General →
Provincia
Ciudad de México
Sede: Ciudad de México
Territorio que abarca: por confirmar.
Superiora Provincial: por confirmar.
Gobierno Provincial: Superiora Provincial y Consejo Provincial, quienes acompañan de cerca a las comunidades y obras del territorio.
Provincia
Guadalajara
Sede: Guadalajara
Territorio que abarca: por confirmar.
Superiora Provincial: por confirmar.
Gobierno Provincial: Superiora Provincial y Consejo Provincial, quienes acompañan de cerca a las comunidades y obras del territorio.
Provincia
Zamora
Sede: Zamora
Territorio que abarca: por confirmar.
Superiora Provincial: por confirmar.
Gobierno Provincial: Superiora Provincial y Consejo Provincial, quienes acompañan de cerca a las comunidades y obras del territorio.
Provincia
Perú
Provincia independiente desde 2000. Clínicas, parroquias y formación de líderes.
Sede: por confirmar.
Territorio que abarca: Perú
Superiora Provincial: por confirmar.
Gobierno Provincial: Superiora Provincial y Consejo Provincial, quienes acompañan de cerca a las comunidades y obras del territorio.
Comunidades y presencias apostólicas
Encarnan la misión
Educación • Salud • Misión ad gentes • Servicios apostólicos
La organización del Instituto busca favorecer una misión cada vez más compartida, en la que hermanas, laicas y laicos colaboran desde sus distintas vocaciones y responsabilidades.
Gobierno General
Al servicio de la unidad y la misión
El Gobierno General anima la vida del Instituto, custodia la unidad del carisma y acompaña a las Provincias, comunidades y obras en el discernimiento de los caminos de la misión. Este servicio se realiza de manera colegiada por la Superiora General y su Consejo.
Hna. Luz Ma. P. Almazán
La Superiora General presta un servicio de animación, comunión y discernimiento para todo el Instituto. Junto con el Consejo General, acompaña la vida de las Provincias y favorece la fidelidad creativa al carisma y a la misión.
Consejo General
[Hna. Nombre Apellidos]
[Cargo por confirmar]
[Área que acompaña — por confirmar]
[Hna. Nombre Apellidos]
[Cargo por confirmar]
[Área que acompaña — por confirmar]
[Hna. Nombre Apellidos]
[Cargo por confirmar]
[Área que acompaña — por confirmar]
Número de integrantes, nombres y cargos por confirmar con Secretaría General.
Gobernar es acompañar, discernir y servir para que el carisma siga dando vida.
Presencia en el mundo
Presencia que cruza fronteras
La misma vocación se encarna de manera distinta en cada pueblo y cultura.
Gobierno General
16 presencias en México, Chad e Italia. Incluye la sede general en Zamora, servicios de animación y formación, el Hospital Juan Pablo II, misiones en Chad y el Colegio Mexicano en Roma.
Provincia de México
19 presencias en 8 estados: 15 colegios, gobierno provincial en CDMX, casa de oración en Querétaro, servicio de salud y brigadas en Chapultenango, Chiapas, y residencias politécnicas.
Provincia de Guadalajara
16 presencias en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Baja California, Durango y Zacatecas: 13 colegios, gobierno provincial, casa de oración y casa de ejercicios en Las Pintas.
Provincia de Zamora
20 presencias principalmente en Michoacán: 14 colegios, gobierno provincial en Uruapan, Seminario Mayor en Jacona, casas de oración y hospedería.
Provincia de Perú
6 presencias en Lima, Ayacucho, Loreto y Amazonas: Fe y Alegría 60, IESTP Los Morocuchos, Centro de Atención a Mujeres Vulnerables en Iquitos, Coordinación ODEC-Ayacucho, Pastoral Parroquial en El Muyo y gobierno provincial en Lima.
El Instituto hoy
Una presencia que se hace vida
A más de 141 años de su fundación, el Instituto continúa haciendo presente el amor compasivo de Dios en distintos pueblos y culturas. Hermanas y laicos comparten una misma misión que se concreta en la educación, la salud, la presencia misionera y diversos servicios apostólicos, especialmente junto a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
Nuestro modo de estar y servir
Una espiritualidad que se hace presencia
El modo cazariano de estar y servir no comienza en una tarea, sino en una experiencia espiritual. Al sabernos amadas y amados por Dios, aprendemos a reconocernos hermanas y hermanos y somos enviados al encuentro de quienes más lo necesitan.
Así, el amor contemplado en el Corazón de Jesús se convierte en una manera concreta de mirar la realidad, permanecer junto a las personas, cuidar la dignidad y responder mediante el servicio.
Caridad hecha servicio a los pobres
Es el carisma que recibimos del Espíritu Santo y la forma en que hacemos presente el amor compasivo y misericordioso de Dios.
La raíz que nos configura
Del amor recibido a la misión compartida.
Filiación
Amadas y amados por Dios
Recibimos la vida desde el amor del Padre y aprendemos a vivir con confianza, gratitud y disponibilidad.
Fraternidad
Hermanas y hermanos
Nos reconocemos hermanas y hermanos y construimos relaciones cercanas, humanas y misericordiosas.
Misión
Enviados al encuentro
Salimos al encuentro, escuchamos la realidad y servimos a quienes más lo necesitan.
Así se hace visible
Mirar con
compasión activa
Ponemos atención a la realidad y nos dejamos mover por ella. Acompañamos, comprendemos y cuidamos la vida.
Estar con
cercanía
Construimos relaciones de confianza, respeto y escucha. Caminamos juntos, compartiendo la vida.
Servir con
sencillez
Actuamos con humildad y generosidad en lo pequeño y en lo grande. El servicio es nuestra forma de amar.
Caminar en
misión compartida
Trabajamos en equipo, en red y en salida. Hacemos misión juntos, como un solo cuerpo.
Todo por Dios — En todo Caridad
Esa es nuestra manera de ser y de estar en el mundo.
Una historia abierta
Seguimos caminando como un solo cuerpo
De la noche al amanecer, una historia que Dios continúa renovando
La historia del Instituto permanece abierta. Volvemos a nuestras raíces con gratitud, reconocemos el paso de Dios en quienes nos precedieron y acogemos con verdad nuestras luces, búsquedas y fragilidades.
En el presente escuchamos lo que el Espíritu nos pide, discernimos aquello que necesita conservarse o transformarse y buscamos renovar con fidelidad creativa nuestra forma de estar al servicio de la vida.
Como un solo cuerpo, hermanas, laicas y laicos seguimos caminando hacia nuevas formas de comunión, presencia y misión.
Del miedo a la confianza
Volvemos a las raíces, agradecemos lo recibido y dejamos que Dios reconcilie nuestra historia y renueve desde dentro nuestra vocación.
De la escucha a la decisión
Escuchamos la Palabra, la realidad y el clamor del mundo para elegir, en comunidad, aquello que genera vida.
De la dispersión a la comunión para la misión
Ensanchamos la tienda, caminamos juntos y organizamos el amor en servicios concretos, especialmente junto a quienes más lo necesitan.
Nos detenemos para reconocer con gratitud los frutos que el Espíritu suscita, aprender de lo vivido y proyectar nuevos pasos con esperanza.
La memoria nos devuelve a las raíces; el Espíritu orienta nuestras decisiones y el amor nos reúne para servir.
Tú eres parte de este amanecer
Cada hermana, laica, laico, familia, comunidad y colaborador puede aportar su vida a esta historia que continúa.