Nuestra misión
Vivir y hacer presente el amor de Dios
Evangelizar es acercarnos a la vida de las personas, compartir sus esperanzas y sufrimientos, y hacer visible el amor compasivo y misericordioso de Dios, especialmente junto a quienes viven situaciones de pobreza y vulnerabilidad.
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Hermana acompañando con cercanía a una persona de la comunidad
El envío que recibimos
Evangelizar haciendo presente el amor compasivo y misericordioso de Dios
Nuestra misión no consiste solamente en realizar actividades o sostener obras. Participamos en la misión evangelizadora de la Iglesia mediante una presencia que anuncia, acompaña, humaniza, cuida y sirve.
En cada lugar y circunstancia buscamos que las personas puedan experimentar el amor de Dios de manera concreta: en una palabra que consuela, una oportunidad que transforma, un cuidado que dignifica o una comunidad que acoge.
Evangelizar
Anunciar el amor de Dios con la vida y el servicio.
Humanizar
Reconocer y promover la dignidad de cada persona.
Servir
Responder de manera concreta a las necesidades de la realidad.
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Hermana en oración ante el Santísimo
Nuestra fuente
El amor de Dios nos habita y nos envía
El Sagrado Corazón de Jesús es la inspiración de nuestra vida y misión. En Él contemplamos un amor que se acerca, escucha, se compadece y responde. Por eso, la misión cazariana no nace primero de una actividad, sino de una experiencia: reconocernos profundamente amados por Dios y permitir que ese amor se convierta en servicio.
Caridad hecha servicio a los pobres
Contemplar
Reconocer la presencia y el amor de Dios en la vida.
Dejarse tocar
Mirar la realidad con sensibilidad y compasión.
Responder
Convertir el amor recibido en presencia y servicio.
Una herencia viva
Mirar la realidad con compasión y responder con obras
José María Cázares y Martínez no conoció las necesidades de su pueblo desde la distancia. Recorrió su diócesis, escuchó a las personas y compartió sus caminos. Conoció sus gozos, sufrimientos y esperanzas, y respondió promoviendo la evangelización, la educación, la salud, la formación y la participación de diversos colaboradores.
Su misión nació de una mirada compasiva, especialmente hacia los pobres, los indígenas, las mujeres, los niños y las personas enfermas.
Salir
Acercarse a la realidad.
Escuchar
Conocer gozos y heridas.
Compadecerse
Dejarse tocar.
Responder
Actuar con caridad.
Caminar con otros
Compartir la misión.
Perseverar
Servir con fidelidad.
La misión comienza cuando la realidad deja de ser ajena.
Nuestra opción
Estar con y en medio del pueblo
La misión nos lleva preferentemente hacia quienes carecen de bienes espirituales, materiales y culturales; hacia las personas y comunidades cuya dignidad, salud, educación, seguridad o esperanza se encuentran amenazadas.
Nos acercamos para escuchar, aprender, acompañar y construir juntos caminos de vida más dignos, fraternos y esperanzadores.
Donde la dignidad es vulnerada
Personas y comunidades afectadas por pobreza, violencia, exclusión o discriminación.
Donde la vida necesita cuidado
Personas enfermas, mayores, solas o en situaciones de fragilidad.
Donde faltan oportunidades
Niñas, niños, jóvenes, mujeres y familias con acceso limitado a educación, formación o desarrollo.
Donde se necesita esperanza
Comunidades con escasa presencia evangelizadora, acompañamiento pastoral o redes de apoyo.
Acompañar no es sustituir la voz del otro, sino caminar a su lado.
Un modo de hacer misión
No solo importa lo que hacemos, sino cómo lo vivimos
La misión cazariana se expresa en un modo concreto de estar con las personas: con sencillez, cercanía, alegría, compasión, solidaridad y laboriosidad. Estos rasgos son una forma de hacer visible el amor de Dios en cada relación, servicio y presencia.
Sencillez
Servir sin buscar protagonismo, reconociendo el valor de lo cotidiano.
Cercanía
Compartir la vida de las personas, escucharlas y permanecer a su lado.
Alegría
Comunicar esperanza y confianza aun en medio de las dificultades.
Compasión
Dejarse tocar por el sufrimiento y responder con sensibilidad.
Solidaridad
Caminar con otros, compartir sus causas y defender su dignidad.
Laboriosidad
Realizar cada servicio con constancia, responsabilidad y entrega.
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Hermanas y laicos compartiendo la misión
Caminamos juntos
Una misión compartida, un solo cuerpo al servicio de la vida
La misión del Instituto no se realiza de manera aislada. Hermanas, laicas, laicos, familias, educadores, profesionales, agentes pastorales y colaboradores aportan sus dones para hacer presente el amor de Dios en distintos ambientes y realidades.
Compartir la misión no significa únicamente distribuir tareas. Significa reconocernos llamados por Dios, discernir juntos, asumir responsabilidades y construir comunidades apostólicas al servicio del pueblo.
Diversidad de vocaciones
Cada persona participa desde su propia identidad, historia y estado de vida.
Corresponsabilidad
La misión se discierne, organiza y sostiene con la participación de todos.
Comunión
El servicio compartido crea vínculos, comunidad y pertenencia.
Fidelidad creativa
Escuchar los signos de los tiempos y abrir nuevos caminos
La fidelidad a la misión exige escuchar continuamente a Dios en la realidad. Las formas de pobreza cambian, surgen nuevas heridas y aparecen también nuevas posibilidades de encuentro, colaboración y servicio.
Por eso discernimos nuestras obras, estructuras y presencias para responder con creatividad a los desafíos del presente, sin perder el hilo del carisma recibido.
Reconstruir el tejido social
Promover relaciones fraternas, cultura de paz, reconciliación y espacios seguros.
Cuidar la Casa Común
Responder al clamor de la tierra y de los pobres mediante una conversión ecológica concreta.
Proteger la dignidad y la vida
Acompañar especialmente a niñas, niños, mujeres, personas enfermas y comunidades vulnerables.
Formar nuevas generaciones
Educar, acompañar y ofrecer horizontes de esperanza a jóvenes, familias y comunidades.
La fidelidad al carisma no consiste en repetir el pasado, sino en llevar su fuerza al presente.
La misión se hace vida
Un mismo envío, diversas formas de servir
La misión recibida se encarna en distintos campos apostólicos, según las necesidades de las personas, los pueblos y la Iglesia. Cada presencia expresa, desde su realidad concreta, el mismo carisma de caridad hecha servicio.
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Comunidad educativa cazariana
Red de Colegios
Educar y evangelizar formando personas capaces de transformar su realidad.
Conoce la Red de Colegios →Foto pendiente
Hermana acompañando a una persona enferma
Pastoral de la Salud
Cuidar la vida con cercanía, competencia, dignidad y compasión.
Conoce nuestra misión en Salud →Foto pendiente
Encuentro con una comunidad en misión ad gentes
Misión ad gentes
Salir al encuentro de otros pueblos, culturas y realidades.
Conoce la misión en Chad →Foto pendiente
Hospitalidad y servicio cotidiano
Hospitalidad y servicio cotidiano
Servir desde lo sencillo, sosteniendo la vida comunitaria y eclesial.
Descubre este apostolado →Foto pendiente
Hermanas, laicos y familias caminando juntos
La misión continúa
La misión continúa contigo
Cada vocación, cada gesto de caridad y cada compromiso compartido pueden hacer presente el amor de Dios en el mundo.
Todo por Dios y en todo Caridad.